Artrosis de pie: síntomas, tratamiento y ejercicios
Autor:
Ferrán Martí
Fecha:
Julio 2026
Tiempo de lectura:
11 minutos
Categoría:
Rehabilitación
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Artrosis de pies: tratamientos y ejercicios para volver a caminar sin dolor

¿Sabías que la artrosis afecta a cerca de un 28% de la población mundial de más de 60 años? De este 28%, según la OMS, la rodilla es la que vemos afectada con más frecuencia, seguida de la mano y la cadera… pero ¿y los pies? ¿podemos tener artrosis en los pies? La respuesta es sí. Quédate, que te lo contamos.

Artrosis de pies
Artrosis de pies

Serie completa:

Empecemos por el principio: qué es la artrosis

La artrosis (también conocida como osteoartritis), como ya hemos mencionado en varios artículos de nuestra serie de artrosis, es una enfermedad degenerativa del cartílago: el cartílago se desgasta y el hueso reacciona formando nódulos duros alrededor de la articulación, causando dolor, rigidez y deformidad articular.

Es la afectación reumática más frecuente en España, afectando a más de 7 millones de personas, en su gran mayoría mujeres, según un artículo de 2023 de la Sociedad Española en Reumatología. Además, tiene niveles de gravedad (moderado o grave) y es la tercera causa de incapacidad laboral a nivel mundial. Y aunque se asocie principalmente al envejecimiento, la predisposición genética, la obesidad y los deportes de contacto son también asociados al aumento de la artrosis en los últimos años.

Por eso, aunque el inicio de aparición de la enfermedad sea a partir de los 50-60 años, la artrosis puede aparecer en personas más jóvenes como deportistas y/o personas que han padecido lesiones o traumatismos en las articulaciones.

Cómo saber si tengo artrosis en los pies

“Creo que tengo artrosis en los pies” es uno de los principales motivos por los que nuestros pacientes nos contactan. Estas son las preguntas de valoración que les hacemos antes de la sesión de podología (que, por cierto, realizamos en tu propia casa) para descartar otras patologías:

  1. ¿Tienes molestias en la zona central del pie o en el dedo gordo que aumenta al caminar y estar mucho tiempo de pie, pero mejoran al descansar?
  2. ¿Sientes dificultad o tensión para mover las articulaciones del pie, que suele ceder tras unos minutos de actividad?
  3. ¿Notas como una sensación de chasquido o fricción al mover los dedos o el tobillo?
  4. ¿Sientes el pie o los dedos inflamados, a menudo acompañados de aparición de bultos o deformidades óseas (como los dedos en garra)?

Si tu respuesta ha sido “sí”, en la mayoría de estas preguntas, te recomendaríamos que busques una evaluación profesional de un podólogo o traumatólogo, quienes confirmarán el diagnóstico con una exploración física y/o una radiografía. 

Es importante que no dejes pasar el diagnóstico, porque a medida que la enfermedad avanza y pierdes movilidad, el cuerpo busca formas de compensar esa falta de movimiento. Sin darte cuenta, podrías estar modificando la forma de caminar y con el tiempo podrías sentir dolor o sobrecompensación en el tobillo, la rodilla, la cadera e incluso en la zona lumbar.

Diferencia de la artrosis de pie con la artritis

Una de nuestras pacientes, M.J, de 45 años y corredora amateur, pidió consulta a domicilio con una de nuestras podólogas porque creía que tenía artrosis en los pies debido a años de carreras y entrenamiento. Nos comentaba que, por las mañanas tras despertarse, sentía un dolor punzante en los pies, además de sentirlos hinchados, calientes “e incluso un poco rojos”. En ese momento, sabíamos que muy probablemente, no sería artrosis sino artritis. 

¿Sabes por qué? Revisemos la pregunta 1 del apartado anterior: ¿por qué alguien con artrosis, le debería doler más por la mañana, cuando justamente la artrosis mejora más con el descanso? Exacto, porque no es artrosis sino artritis. 

La artritis es una enfermedad inflamatoria que inflama la membrana sinovial de las articulaciones, que puede aparecer a cualquier edad dependiendo del tipo de artritis que se desarrolle (sí, hay tipos: reumatoide, idiopática juvenil, de inicio tardío, gota, etc.). 

A diferencia de la artrosis donde la deformidad viene porque, recordemos, el cartílago se desgasta y el hueso reacciona creando nódulos, en la artritis la deformidad es porque la inflamación crónica de la membrana sinovial va dañando tendones y ligamentos hasta que la articulación pierde su alineación normal. Para hacerlo más claro, hemos creado una tabla comparativa:

Característica

Artrosis en los pies

Artritis en los pies

Zona más afectada

La base del dedo gordo y el tobillo

Los metatarsianos (la base de todos los dedos)

Simetría

Asimétrica (puede doler solo un pie)

Asimétrica o simétrica (dependiendo del tipo, puede doler solo un pie o ambos)

Deformidad típica

Produce el “juanete” (hallux valgus) y el “dedo rígido” hallux rigidus

Provoca “dedos en garra”

Cuándo duele

Al caminar distancias largas o apoyar el peso

En reposo, durante la noche y al levantarse

Aspecto visual

Abultamientos óseos duros (osteofitos)

Dedos hinchados ("en salchicha"), rojos y calientes

Cuál es la articulación que se ve más afectada con la artrosis de pie 

La articulación que se ve más afectada con diferencia es la base del pie que une el primer metatarsiano con el dedo gordo. Ahí, pueden coexistir dos patologías: el hallux valgus y  el hallux rigidus.

El dedo rígido (hallux rigidus) es un problema de movimiento vertical. El dedo gordo se queda "atascado" y pierde la capacidad de flexionarse hacia arriba (dorsiflexión), que es justo el movimiento que necesitas en cada paso para despegar el pie del suelo. La causa de esto es un osteofito en el dorso del dedo gordo, creando un tope mecánico. Por otro lado, el dedo sigue apuntando recto, hacia adelante.

El juanete (hallux valgus) es un problema, en cambio, de dirección lateral. El dedo gordo se desvía hacia los otros dedos, y el primer metatarsiano se va hacia el lado contrario, creando ese bulto característico en el borde interno del pie. Aquí el dedo sí pierde su alineación normal, pero el movimiento hacia arriba y abajo puede conservarse bastante bien, al menos al principio.

También es bastante común que la artrosis afecte al tobillo (artrosis subastragalina), sobre todo si hay un historial de esguinces o lesiones previas en esa zona, y al mediopié (la zona de en medio, donde están los huesos del arco), que puede dar una pérdida progresiva del arco plantar.

A diferencia de las manos, en los pies no hay un nombre tan "icónico" como Heberden o Bouchard para nombrar el bulto, pero el mecanismo de fondo (osteofito en el borde de la articulación) es idéntico.

Cómo se trata la artrosis de pies, ¿existe un tratamiento?

Sí, existe un tratamiento para tratar y ralentizar la progresión de la artrosis de pies. Este tratamiento suele consistir en el uso de fisioterapia, plantillas personalizadas, pauta farmacológica, calor y frío, infiltraciones y, en algunos casos, cirugía.

En nuestro caso, te explicaremos cómo enfocamos el tratamiento fisioterapéutico en tres fases, teniendo en cuenta dos clasificaciones distintas:

  1. El grado de desgaste, donde vemos cuánto cartílago has perdido y cuánto ha progresado la enfermedad de forma estructural. La clasificamos de leve a moderada a avanzada, y lo determina principalmente la imagen radiológica. 
  2. El momento del proceso, describe cómo está la articulación ahora mismo, independientemente del grado de desgaste. Una artrosis leve puede estar en fase aguda, con un brote de inflamación importante mientras que una de avanzada puede estar en fase crónica estable, con dolor manejable y buena funcionalidad.

Artrosis leve: enfoque terapéutico en funcionalidad

El problema de esta fase es que poca gente la detecta como artrosis. En esta fase, el cartílago ha empezado a deteriorarse pero el dolor suele ser intermitente, aparece con la carga prolongada o al final del día, y se calma con el reposo. También puedes mover bien los pies o el dedo gordo arriba y abajo. 

Nuestro objetivo en fisioterapia es fortalecer la musculatura que va a actuar como amortiguador de la articulación. En pie y tobillo esto significa trabajar la musculatura intrínseca del pie (esos pequeños músculos que mantienen el arco y controlan el movimiento de los dedos), el tibial posterior, los peroneos y el tríceps sural. Cuando esa musculatura funciona bien, repartes la carga de forma equilibrada por tu cuerpo y reduces la presión directa sobre el cartílago.

Artrosis moderada: cuando el desgaste se hace más evidente

Aquí es cuando la mayoría de gente nos llama. En la fase moderada el desgaste es ya evidente en imagen y el dolor es más frecuente, aparece antes durante la actividad y tarda más en calmarse. Puedes sentir rigidez matutina y las primeras limitaciones funcionales  (subir escaleras cuesta más, caminar en suelos irregulares genera inseguridad, el calzado que antes era cómodo ya no lo es tanto).

El ejercicio terapéutico sigue siendo el pilar central junto con técnicas de terapia manual como movilizaciones articulares para mantener el rango de movimiento y a reducir la rigidez. El trabajo de tejidos blandos sobre la musculatura periarticular alivia las tensiones compensatorias que se generan cuando el pie empieza a cargar de forma distinta para evitar el dolor. Y también revisamos y ajustamos el calzado y las plantillas. En artrosis moderada de pie, una plantilla bien diseñada puede redistribuir significativamente las cargas y reducir el dolor en el día a día.

Si estás en un brote mientras lees esto: aplica frío local, descarga, y nada de volver a la actividad antes de que tu fisioterapeuta lo diga. El brote se gestiona diferente.

Artrosis avanzada: el planteamiento cambia de forma importante.

Las órtesis y adaptaciones tienen aquí el mayor peso relativo del tratamiento. Al estar el cartílago está muy deteriorado, el dolor puede ser casi constante y tienes la movilidad claramente limitada: en el caso del hallux rigidus avanzado, el dedo gordo prácticamente no se mueve hacia arriba, lo que altera completamente la mecánica de la marcha. En el tobillo, puede haber inestabilidad y dificultad para caminar en cualquier superficie que no sea completamente plana.

Las plantillas con descarga específica de las zonas más afectadas, el calzado con suela de balancín, órtesis digitales para proteger el hallux, y, en algunos casos, el uso de bastón o apoyo para reducir la carga en la articulación, son lo que más pautamos en esta fase. El ejercicio terapéutico también ayuda, y la terapia manual, centrada en mantener el rango de movimiento que exista y en aliviar las tensiones compensatorias que se generan en el resto del pie, el tobillo, la rodilla y incluso la cadera, es clave para cuando el pie lleva tiempo cargando de forma anómala para evitar el dolor.

En artrosis avanzada, especialmente en hallux rigidus o en tobillo, la cirugía puede estar sobre la mesa aunque es más común en artrosis de cadera y rodilla, según la OMS. Nuestro papel como fisioterapeutas es preparar la articulación y la musculatura antes de la cirugía para que la recuperación sea mejor, y acompañar la rehabilitación después para recuperar movilidad, fuerza y funcionalidad.

Lo que no cambia en ninguna fase

Y te lo decimos con la experiencia de haber tratado múltiples pacientes en sus casas: el calzado importa siempre. Intenta no ir descalzo/a y usar zapatos cómodos.

El peso corporal también pesa sobre la articulación. No se trata de que si estás en un peso sano tengas que bajarlo; se trata de que, si no lo estás y hay margen para reducirlo, es una de las intervenciones con más impacto sobre el dolor y la progresión.

Y por terminar, la artrosis, sea de pie, cadera o manos, no se resuelve en tres sesiones: es una enfermedad crónica que se gestiona a largo plazo. Quienes han mantenido un programa de ejercicio supervisado, ajustan el tratamiento en cada fase y no esperan al brote para pedir ayuda son quienes mejor calidad de vida conservan con el tiempo.

Si necesitas tratamiento fisioterapéutico para la artrosis de pie, contáctanos. Somos más de 350 fisioterapeutas por toda España (Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, etc.) que venimos desde 2018, exclusivamente, a tu domicilio.

 

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