Serie completa:
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Qué es la artrosis de manos
La artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones. Lo que ocurre es que el cartílago que recubre y protege los extremos de los huesos se va desgastando con el tiempo, perdiendo su capacidad de amortiguar el movimiento. Cuando el cartílago se deteriora, los huesos empiezan a rozar entre sí, aparece inflamación y con ella dolor, rigidez y pérdida de movilidad.
En las manos, las articulaciones más afectadas son las de los dedos: especialmente las articulaciones interfalángicas distales (las más cercanas a la punta del dedo) y las interfalángicas proximales (las del medio), y también la articulación en la base del pulgar, conocida como rizartrosis, que merece mención aparte por lo frecuente y limitante que es.
Síntomas de la artrosis de manos
Los síntomas suelen aparecer de forma gradual y van evolucionando con el tiempo:
Dolor. Es el síntoma principal. Suele empeorar con el uso de las manos, al agarrar objetos, al hacer fuerza, al realizar movimientos repetitivos, y mejorar con el reposo. En fases más avanzadas puede aparecer también en reposo.
Rigidez matutina. Al despertarse, las manos pueden sentirse rígidas o “agarrotadas” durante un rato, normalmente menos de 30 minutos. Si esa rigidez dura mucho más tiempo, podría estar relacionada con otro tipo de problema articular y conviene consultarlo con un profesional.
Inflamación y calor. Las articulaciones afectadas pueden aparecer hinchadas y calientes, especialmente en los brotes.
Nódulos. Con el tiempo pueden aparecer unos bultos característicos en los nudillos de los dedos: los nódulos de Heberden en las articulaciones distales y los nódulos de Bouchard en las proximales. Son depósitos óseos que se forman como respuesta al desgaste articular y son muy característicos de la artrosis de manos.
Deformidad progresiva. A medida que la enfermedad avanza, los dedos pueden ir perdiendo su alineación normal y adquirir una forma característica que es visible a simple vista.
Pérdida de fuerza y destreza. La combinación de dolor, rigidez y deformidad hace que tareas que requerían precisión, coser, escribir a mano, teclear, abrir envases, se vuelvan cada vez más difíciles.
¿Qué es la rizartrosis?
La rizartrosis es la artrosis de la articulación trapeciometacarpiana, que está en la base del pulgar. Es especialmente frecuente y limitante porque el pulgar interviene en casi todos los agarres y pinzas que hacemos con la mano.
Sus síntomas más característicos son el dolor en la base del pulgar al hacer pinza o al girar objetos ,como una llave o el grifo, y la debilidad al agarrar. En fases avanzadas puede aparecer una deformidad visible en esa zona.
Es importante mencionarla por separado porque su tratamiento tiene algunas particularidades, como el uso de férulas o soportes para el pulgar que ayudan a reducir el dolor en el día a día.
Causas y factores de riesgo
La artrosis de manos no tiene una causa única. Es el resultado de una combinación de factores:
La edad. Es el factor de riesgo más importante. El cartílago se desgasta de forma natural con el paso del tiempo, y la artrosis es mucho más frecuente a partir de los 50-60 años.
El sexo. Las mujeres tienen una prevalencia significativamente mayor, especialmente tras la menopausia. Los cambios hormonales parecen influir en la salud del cartílago articular.
La genética. La artrosis de manos tiene un componente hereditario claro. Si tu madre o tu abuela la tuvieron, tus probabilidades de desarrollarla son mayores.
El uso repetitivo. Las personas que realizan trabajos manuales repetitivos o que someten las manos a sobrecargas frecuentes tienen mayor riesgo.
Lesiones previas. Un traumatismo en una articulación, una fractura, un esguince mal curado… puede acelerar el desgaste articular en esa zona años después.
Tratamiento de la artrosis de manos
La artrosis no tiene cura, pero sí tiene tratamiento. Y el objetivo de ese tratamiento es muy concreto: reducir el dolor, mantener la movilidad y preservar la funcionalidad de las manos el mayor tiempo posible.
Fisioterapia. Es una de las intervenciones con mayor evidencia en la artrosis de manos. Combina técnicas manuales para mejorar la movilidad articular, ejercicio terapéutico para fortalecer la musculatura de la mano y el antebrazo, y estrategias para proteger las articulaciones en el día a día.
Ortesis. Las férulas o muñequeras adaptadas pueden aliviar el dolor al estabilizar las articulaciones afectadas, especialmente durante actividades que las sobrecargan. En la rizartrosis, una ortesis específica para el pulgar puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida.
Calor y frío. El calor antes de la actividad ayuda a reducir la rigidez y prepara las articulaciones para el movimiento. El frío después de un brote o de una actividad intensa puede reducir la inflamación y el dolor. Ambas opciones son sencillas, seguras y muy útiles en el día a día.
Medicación. Los analgésicos y antiinflamatorios, tanto orales como en forma de gel tópico, pueden ayudar a controlar el dolor en los brotes. Las infiltraciones de corticoides son una opción cuando el dolor es muy intenso y no responde a otras medidas.
Protección articular. Aprender a usar las manos de forma que se minimice la carga sobre las articulaciones afectadas es parte fundamental del tratamiento. Pequeños cambios en la forma de hacer las cosas, usar utensilios adaptados, evitar los pellizcos finos, distribuir el peso por toda la mano en lugar de concentrarlo en los dedos, pueden reducir mucho el dolor a largo plazo.
Cirugía. En casos muy avanzados que no responden al tratamiento conservador, la cirugía puede ser una opción. Las técnicas varían según la articulación afectada e incluyen desde la artroscopia hasta la artrodesis o la artroplastia.
Ejercicios para la artrosis de manos
El ejercicio regular es fundamental para mantener la movilidad y la fuerza en las manos con artrosis. La clave es hacerlo de forma suave, sin forzar el dolor, y de forma constante.
Apertura y cierre de la mano. Abre la mano lentamente extendiendo todos los dedos, mantén un segundo y ciérrala formando un puño suave. Repite 10 veces. Ayuda a mantener el rango de movimiento global de la mano.
Flexión y extensión de dedos. Dobla los dedos hasta tocar la palma con las puntas (si puedes) y luego estíralos completamente. Puedes hacerlo con todos los dedos a la vez o uno a uno para mayor control.
Oposición del pulgar. Toca con la yema del pulgar la yema de cada uno de los otros dedos, uno a uno. Es un ejercicio fundamental para mantener la función del pulgar y prevenir el avance de la rizartrosis.
Rotación de muñeca. Gira la muñeca lentamente en círculos, primero en un sentido y luego en el otro. Ayuda a mantener la movilidad de la muñeca, que trabaja en conjunto con las articulaciones de los dedos.
Fortalecimiento con plastilina o pelota blanda. Amasar plastilina o apretar suavemente una pelota de goma blanda trabaja la musculatura intrínseca de la mano sin sobrecargar las articulaciones. Es un ejercicio muy bien tolerado incluso en fases con algo de dolor.
Estiramiento de flexores. Con el codo extendido, lleva los dedos hacia atrás suavemente con la otra mano hasta notar el estiramiento en la palma y el antebrazo. Mantén 20-30 segundos. Alivia la tensión muscular acumulada.
Importante: en los días de brote con mucha inflamación, reduce la intensidad y prioriza los movimientos suaves. El ejercicio no debe aumentar el dolor: una leve molestia puede ser tolerable, pero el dolor agudo es señal de parar.
Lo que hacemos en FisioReact
La artrosis de manos es una de esas patologías que la gente tiende a aceptar como inevitable, como algo con lo que hay que aprender a vivir y ya. Y sí, es crónica. Pero entre "aceptarlo" y "hacer todo lo posible para que no te limite" hay una diferencia enorme.
En FisioReact valoramos en qué articulaciones está más activa, qué actividades te están generando más dolor y qué estrategias tienen más sentido en tu caso concreto. No todo el mundo necesita lo mismo: hay quien se beneficia sobre todo del trabajo manual, hay quien necesita principalmente ejercicio y educación en protección articular, y hay quien necesita una ortesis bien ajustada como punto de partida.
El objetivo siempre es el mismo: que puedas seguir usando tus manos con la mayor normalidad posible. Si quieres que valoremos tu caso, escríbenos aquí.