Serie completa
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- Artrosis en la espalda
- Artrosis de pie: síntomas, tratamiento y ejercicios
- Artrosis de columna vertebral: síntomas, tratamiento y ejercicios (estás aquí)
Qué es la artrosis de columna vertebral
La artrosis de columna es una enfermedad degenerativa que afecta a las articulaciones que unen unas vértebras con otras. Lo que pasa es que el cartílago que recubre estas articulaciones se va desgastando y pierde parte de su capacidad para amortiguar el movimiento.
Y así, las articulaciones dejan de deslizarse con la misma facilidad y puede aparecer dolor, rigidez o una sensación de bloqueo al mover la espalda. El organismo también puede formar pequeños crecimientos óseos, conocidos como osteofitos, que son habituales en las pruebas de imagen.
Además de las articulaciones, los discos intervertebrales también envejecen. Con los años es frecuente que pierdan altura y capacidad para absorber impactos, haciendo que el espacio entre las vértebras disminuya poco a poco.
Es cierto que más del 70 % de las personas mayores de 50 años presenta algún signo de desgaste articular, aunque muchas de ellas nunca llegan a desarrollar síntomas. Por eso insistimos tanto en que una radiografía o una resonancia no explican por sí solas el dolor de espalda.
Es importante no confundir la artrosis con otros problemas de espalda como la hernia discal o la estenosis de canal, aunque en algunos casos pueden aparecer a la vez.
Dónde afecta más la artrosis de columna
La artrosis puede desarrollarse en cualquier parte de la columna vertebral, aunque no todas las zonas se ven afectadas con la misma frecuencia.
La columna lumbar es la más habitual (15,5 % de la población adulta), porque soporta gran parte del peso corporal y nos ayuda en la mayoría de movimientos que hacemos durante el día.
En la columna cervical, se estima que alrededor del 10 % de los adultos presenta artrosis en esta zona, especialmente a partir de los 50 años. Aquí lo más frecuente es notar dolor y rigidez en el cuello, aunque en algunos casos las molestias pueden llegar al hombro o el brazo.
La columna dorsal también puede desarrollar artrosis, aunque no es tan común, ya que al estar estabilizada por las costillas, soporta menos movimiento y suele dar menos síntomas.
Síntomas de la artrosis de columna vertebral
Los síntomas pueden variar mucho entre unas personas y otras, una persona puede tener un desgaste importante en las pruebas de imagen y apenas tener molestias, mientras que otras personas notan dolor con cambios mucho menores.
Aunque sí que es verdad que hay algunos síntomas más habituales, como el dolor en el cuello o en la zona lumbar, la rigidez después de estar mucho tiempo sentado o al levantarse por la mañana, una menor movilidad de la espalda y la sensación de que algunos movimientos cuestan más que antes.
Cuando la artrosis acaba irritando o comprimiendo alguna raíz nerviosa, pueden aparecer otros síntomas como hormigueo, sensación de corriente, debilidad o dolor que se va hacia el brazo o la pierna.
Una de las dudas que más escuchamos en consulta es si el dolor significa que la artrosis está empeorando, y la respuesta es que no necesariamente. Actualmente sabemos que no existe una relación directa entre el grado de desgaste que aparece en una resonancia y la intensidad del dolor. De hecho, la ciencia ha demostrado que el desgaste en la espalda es muy normal incluso en personas que jamás han tenido dolor. Los mismos reumatólogos confirman que lo que se ve en una imagen médica muchas veces no coincide con los síntomas reales del paciente. Hay personas con una artrosis muy avanzada que llevan una vida completamente normal y otras con cambios mucho más leves que presentan molestias importantes.
¿La artrosis de columna tiene cura?
A día de hoy, no existe ningún tratamiento capaz de revertir el desgaste de las articulaciones de la columna, pero eso no significa que el dolor vaya a empeorar con el paso del tiempo ni que haya que resignarse a convivir con él. De hecho, muchas personas consiguen llevar una vida completamente activa gracias a una combinación de ejercicio, fisioterapia y pequeños cambios en sus hábitos diarios.
El objetivo del tratamiento no es eliminar la artrosis, sino reducir el dolor, mejorar la movilidad y mantener la funcionalidad de la espalda durante el mayor tiempo posible.
Consecuencias de la artrosis de columna
En la mayoría de los casos, la artrosis evoluciona de forma lenta y permite seguir realizando una vida prácticamente normal. El problema aparece cuando el dolor lleva a dejar de moverse.
Es algo que vemos en algunos pacientes, ya que empiezan evitando algunos movimientos porque le molestan, después deja de caminar ciertas distancias o de hacer ejercicio y, poco a poco, la musculatura pierde fuerza y la espalda tolera cada vez peor las actividades cotidianas.
En algunos casos más avanzados, el desgaste también puede estrechar el espacio por el que pasan los nervios de la columna, dando lugar a una estenosis del canal. Cuando esto pasa es normal que aparezca dolor, hormigueo o sensación de debilidad en las piernas, especialmente al caminar durante varios minutos. Muchas personas notan alivio al sentarse o inclinar ligeramente el tronco hacia delante.
Causas y factores de riesgo
No existe una única causa en concreto, lo habitual es que varios factores se vayan acumulando con el paso de los años hasta que empiezan a aparecer los primeros síntomas.
La edad es el principal factor de riesgo, según los datos de la Sociedad Española de Medicina Familiar, más del 70 % de los casos se diagnostican en personas mayores de 55 años y es muy frecuente encontrar signos de desgaste en la columna a partir de los 50, incluso en personas que nunca han tenido dolor.
También influyen la genética, el sobrepeso, algunas lesiones antiguas y determinados trabajos que obligan a levantar peso o mantener posturas repetidas durante muchas horas.
Pero hay un factor sobre el que sí podemos actuar, que es el sedentarismo. Una espalda fuerte y con buena movilidad suele tolerar mucho mejor los cambios asociados al envejecimiento.
Tratamiento de la artrosis de columna
Aunque la artrosis no puede revertirse, sí existen tratamientos que ayudan a reducir el dolor, mejorar la movilidad y mantener una buena calidad de vida.
La fisioterapia es uno de ellos, con la terapia manual, el ejercicio terapéutico y la educación postural, buscamos que la columna vuelva a moverse mejor y que la musculatura recupere la fuerza necesaria para protegerla.
En los momentos de más dolor pueden utilizarse analgésicos o antiinflamatorios como apoyo puntual y en algunos casos también se recurre a infiltraciones para controlar los síntomas y facilitar la rehabilitación. Y la cirugía suele reservarse para situaciones concretas, cuando existe una afectación importante de los nervios o el tratamiento conservador ya no consigue mejorar la funcionalidad.
Ejercicios para la artrosis de columna vertebral
Una de las preguntas más habituales es si hacer ejercicio puede desgastar todavía más la espalda y la respuesta es no. Si es verdad, que no elimina el desgaste, pero sí ayuda a reducir el dolor, mejorar la movilidad y fortalecer la musculatura que estabiliza la columna.
Algunos ejercicios que solemos recomendar son:
- Movilidad de columna: inclina el tronco suavemente hacia delante y hacia atrás para mantener el rango de movimiento.
- Rotaciones de tronco: gira lentamente hacia ambos lados para trabajar la movilidad lumbar y dorsal.
- Puente de glúteos: fortalece glúteos y musculatura lumbar para descargar la espalda.
- Ejercicio en cuatro apoyos: extiende el brazo y la pierna contraria para mejorar la estabilidad de la columna.
Es importante que si alguno de estos ejercicios aumenta de forma importante el dolor, no sigas haciéndolo y hables con un profesional.
¿Es bueno caminar si tienes artrosis en la columna?
Sí, de hecho es uno de los ejercicios más recomendables, ya que ayuda a mantener la movilidad, mejorar la circulación y fortalecer la musculatura. Eso sí, no hagas movimientos bruscos, cargas excesivas, ejercicios que aumenten el dolor y actividades de alto impacto.
Cómo cuidamos la artrosis de columna en FisioReact
Nuestro trabajo empieza por entender qué está pasando en la columna: qué nivel está más afectado, cómo está la musculatura, qué movimientos están limitados y qué actividades del día a día están generando más sobrecarga.
En muchos casos vemos que el problema no es solo el desgaste de las articulaciones, sino la pérdida de movilidad y de fuerza que hay cuando, por miedo al dolor, la persona empieza a moverse cada vez menos. Por eso, una parte importante del tratamiento es recuperar la confianza en el movimiento de forma progresiva y adaptada a cada caso.
A partir de ahí combinamos terapia manual, ejercicio terapéutico y educación para que la persona pueda incorporar cambios sostenibles en su rutina.
Nuestro objetivo no es únicamente reducir el dolor, sino ayudarte a que la espalda siga siendo funcional durante muchos años. Si quieres que lo valoremos juntos, escríbenos aquí.