Qué es la tensión arterial y qué significan sus valores
La tensión arterial es la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias mientras circula por nuestro cuerpo.
Cuando nos tomamos la tensión aparecen dos números:
- Presión sistólica (la máxima): es la presión que se produce cuando el corazón se contrae y bombea sangre.
- Presión diastólica (la mínima): es la presión que existe cuando el corazón se relaja entre latidos.
Por ejemplo, si tienes una tensión de 120/80 mmHg, significa que tu presión sistólica es de 120 y tu diastólica de 80, lo que normalmente conocemos como tener la tensión a 12/8.
Sin embargo, la presión arterial puede encontrarse por encima o por debajo de los valores recomendados.
Cuando es demasiado baja, hablamos de hipotensión, que generalmente se considera cuando la tensión es inferior a 90/60 mmHg (9/6) y puede provocar síntomas como mareos, debilidad o desmayos.
En cambio, la hipertensión aparece cuando la presión arterial se mantiene elevada. En adultos, se considera hipertensión cuando las mediciones realizadas en consulta alcanzan o superan los 140 mmHg de máxima o los 90 mmHg de mínima de forma persistente.
Es importante recordar que una medición aislada no es suficiente para diagnosticar hipertensión y que los valores deben interpretarse teniendo en cuenta las circunstancias y el estado de salud de cada persona.
Tabla de tensión arterial normal según la edad
Una de las preguntas más habituales es si la tensión normal a los 30 años sigue siendo la misma a los 60, 70 u 80 años.
Con el envejecimiento, las arterias tienden a perder elasticidad, lo que puede hacer que aumente especialmente la presión sistólica (la máxima).
Sin embargo, los valores para diagnosticar hipertensión en adultos no cambian automáticamente con la edad. Lo que sí puede variar son las necesidades de cada persona y los objetivos que se establecen cuando existe hipertensión.
La siguiente tabla recoge los valores de referencia y cómo debemos interpretarlos según la edad:
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Edad |
Tensión no elevada |
Umbral de hipertensión en consulta |
Qué debemos tener en cuenta |
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18 a 39 años |
Menos de 120/70 |
Desde 140/90 |
Habitualmente se observan cifras más bajas, aunque la hipertensión también puede aparecer a edades jóvenes. |
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40 a 59 años |
Menos de 120/70 |
Desde 140/90 |
La presión sistólica puede aumentar progresivamente. Es importante prestar atención a los factores de riesgo cardiovascular. |
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60 a 79 años |
Menos de 120/70 |
Desde 140/90 |
Es más frecuente encontrar cifras sistólicas elevadas debido, entre otros factores, a la menor elasticidad de las arterias. |
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80 a 84 años |
Menos de 120/70 |
Desde 140/90 |
La edad no implica por sí sola aceptar cifras altas. Los objetivos del tratamiento dependen de la salud y de cómo se toleren. |
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85 años o más |
Menos de 120/70 |
Desde 140/90 |
Los objetivos del tratamiento pueden ser más flexibles, especialmente si existe fragilidad, mareos o riesgo de caídas. |
Valores expresados en mmHg, basados en los criterios europeos ESC 2024 para mediciones en consulta. La tensión no elevada requiere que ambos valores estén por debajo de 120 y 70, respectivamente. Para alcanzar el umbral de hipertensión basta con que la máxima sea de 140 o más, o la mínima de 90 o más. La tabla no establece objetivos individuales de tratamiento.
¿Qué tensión es normal a los 60, 70 u 80 años?
Aunque la tensión suele aumentar con los años, no debemos asumir que una presión de 150/90 mmHg es normal simplemente porque la persona tenga 80 años.
Lo importante es diferenciar entre detectar una tensión elevada y decidir hasta qué punto conviene reducirla con tratamiento.
Por ejemplo, las guías de la Sociedad Europea de Cardiología de 2024 recomiendan un objetivo de presión sistólica (la máxima) de entre 120 y 129 mmHg en la mayoría de los adultos que reciben tratamiento para la hipertensión, siempre que se tolere bien.
Sin embargo, en personas de 85 años o más, o en aquellas con fragilidad importante, pueden establecerse objetivos menos estrictos, dependiendo de su estado de salud y de cómo respondan al tratamiento.
Esto significa que una cifra que convendría reducir en una persona que recibe tratamiento para la hipertensión puede manejarse de manera diferente en una persona mayor con riesgo de mareos o caídas.
Además, no todas las personas tienen los mismos factores de riesgo cardiovascular.
Por ejemplo, condiciones como la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares o los problemas renales pueden influir en el riesgo y en las recomendaciones médicas.
También influye el estilo de vida y la actividad física. Algunas personas que practican deporte de forma habitual, especialmente deportes de resistencia, pueden presentar una presión arterial más baja en reposo sin que esto indique necesariamente un problema de salud.
Por eso, no existe una cifra ideal idéntica para todo el mundo. La edad importa, pero también la condición física, los antecedentes médicos, las enfermedades que pueda tener cada persona y cómo responde al tratamiento.
Tabla de valores normales de tensión arterial
Más allá de la edad, existen unos valores generales que permiten interpretar los resultados del tensiómetro.
Las guías europeas de 2024 establecen diferentes categorías para las mediciones realizadas en consulta. Además, podemos incluir la hipotensión o tensión baja como referencia:
|
Clasificación |
Presión sistólica (máxima) |
Presión diastólica (mínima) |
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Hipotensión (tensión baja) |
Habitualmente menos de 90 |
Habitualmente menos de 60 |
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Tensión no elevada |
Menos de 120 |
Menos de 70 |
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Tensión elevada |
120–139 |
70–89 |
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Hipertensión arterial |
140 o más |
90 o más |
Valores expresados en mmHg. La hipotensión no es una categoría específica de la clasificación ESC 2024 y puede solaparse con la tensión no elevada. En las categorías europeas se aplica la clasificación más alta alcanzada por cualquiera de los dos valores.
Tener una tensión inferior a 90/60 mmHg puede considerarse hipotensión, aunque no siempre supone un problema. Algunas personas tienen habitualmente la tensión baja y no presentan síntomas, mientras que otras pueden experimentar mareos, debilidad o desmayos.
Por otro lado, tener 120/80 mmHg no significa que tu tensión sea peligrosa ni que necesites medicación. Las recomendaciones europeas consideran que el riesgo cardiovascular puede aumentar progresivamente antes de alcanzar cifras de hipertensión.
Además, una medición aislada no es suficiente para diagnosticar hipertensión.
¿Cuándo se considera que tienes la tensión alta o baja?
Se considera hipertensión arterial (tensión alta) cuando, en mediciones realizadas en consulta, se confirman valores de 140 mmHg o más de presión sistólica (la máxima) o 90 mmHg o más de presión diastólica (la mínima).
En las mediciones realizadas en casa, el umbral habitual es una media de 135 mmHg de máxima o 85 mmHg de mínima.
La tensión alta es especialmente importante porque muchas veces no produce síntomas, aunque puede aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares con el tiempo.
Si quieres saber qué hábitos pueden ayudarte a controlarla, puedes consultar nuestro artículo sobre cómo bajar la tensión arterial.
Por otro lado, hablamos habitualmente de hipotensión arterial (tensión baja) cuando los valores son inferiores a 90/60 mmHg.
Pero tener la tensión baja no siempre es un problema. Hay personas que tienen cifras bajas de forma habitual y se encuentran perfectamente.
Lo importante es prestar atención si aparecen mareos, desmayos, debilidad o síntomas que afectan a la vida diaria.
En nuestro artículo sobre tensión baja, síntomas y causas explicamos con más detalle cuándo puede suponer un problema.
Cómo medir bien la tensión arterial en casa
Tomarse la tensión parece sencillo, pero hacerlo incorrectamente puede alterar bastante los resultados.
La American Heart Association recomienda seguir algunas pautas:
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Descansa sentado durante al menos cinco minutos antes de medirla.
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Evita el café, el tabaco y el ejercicio físico durante los 30 minutos anteriores.
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Mantén la espalda apoyada, los pies en el suelo y las piernas sin cruzar.
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Apoya el brazo a la altura del corazón.
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Utiliza un tensiómetro validado de brazo, con un manguito del tamaño adecuado.
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Realiza dos mediciones, separadas por aproximadamente un minuto, y anota los resultados.
Si necesitas controlar la tensión durante varios días, intenta medirla en condiciones similares y sigue las indicaciones de tu profesional sanitario.
Pero recuerda que una sola medición no refleja necesariamente cómo está tu tensión habitualmente.
Cuándo debes preocuparte por los valores de tensión arterial
No hace falta alarmarse porque un día tengas la tensión algo más alta de lo habitual. Sin embargo, conviene consultar si los valores elevados se repiten, si has observado cambios importantes respecto a tus cifras habituales o si aparecen síntomas.
Si la presión alcanza los 180 mmHg de sistólica (máxima) o los 120 mmHg de diastólica (mínima), repite la medición después de al menos un minuto de reposo. Si continúa así de elevada, contacta con un profesional sanitario inmediatamente, aunque no presentes síntomas.
Si además aparece dolor en el pecho, dificultad para respirar, debilidad repentina, alteraciones de la visión o problemas para hablar, llama al 112. No esperes a que la tensión baje por sí sola.
Ejercicio físico y tensión arterial
Mantenerse físicamente activo es una de las medidas que pueden ayudar a controlar la tensión arterial y cuidar la salud cardiovascular.
Caminar, montar en bici, nadar o realizar ejercicios de fuerza adaptados son algunas de las actividades que pueden formar parte de una rutina saludable.
Pero no todas las personas parten del mismo punto. Alguien que lleva años sin hacer ejercicio, tiene problemas de movilidad o convive con dolor puede necesitar una progresión diferente.
Desde la fisioterapia podemos ayudarte a mejorar tu condición física, recuperar movilidad y ganar confianza para incorporar ejercicio a tu rutina, teniendo en cuenta tus necesidades y las recomendaciones médicas.
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