¿Qué es la tensión baja?
La tensión arterial es la fuerza con la que la sangre circula por las arterias. Se mide con dos valores: el primero (la presión sistólica) es el momento en que el corazón se contrae y bombea sangre; el segundo (la presión diastólica) es el de reposo entre latidos.
Hablamos de tensión baja, o hipotensión, cuando esos valores caen por debajo de 90/60 mmHg. Es decir, una tensión de 9/6 o menos ya se considera baja.
Ahora bien, tener la tensión baja no siempre es un problema. Hay personas que viven con cifras de 9/5 o incluso menos de forma completamente asintomática, sin mareos, sin cansancio, sin ninguna molestia. En esos casos, la tensión baja no requiere tratamiento.
El problema aparece cuando esas cifras bajas se ven en síntomas que afectan a la calidad de vida, o cuando la bajada de tensión es brusca y el cuerpo no tiene tiempo de adaptarse.
¿Cuánto es tensión baja? ¿Es malo tener la tensión baja?
La referencia estándar es clara: por debajo de 90/60 mmHg se considera hipotensión. Pero como decíamos, el número por sí solo no lo dice todo.
Lo que realmente importa es si esa tensión baja produce síntomas. Una persona joven y deportista puede tener la tensión en 85/55 de forma habitual y encontrarse perfectamente. Otra persona puede tener una tensión de 95/65 y marearse cada vez que se levanta de la silla.
¿Es malo tener la tensión baja? En la mayoría de los casos, no es peligroso. Pero sí puede ser muy limitante en el día a día, y en algunas situaciones concretas, como una bajada brusca o en personas mayores, puede aumentar el riesgo de caídas y sus consecuencias.
Síntomas de la tensión baja
Los síntomas más frecuentes son:
- Mareos o sensación de inestabilidad, especialmente al levantarse de golpe o tras estar mucho tiempo de pie
- Visión borrosa o "ver las estrellas" al incorporarse
- Cansancio y falta de energía sin causa aparente
- Náuseas
- Piel pálida y fría
- Dificultad para concentrarse, sensación de tener la cabeza "nublada"
- Palpitaciones, porque el corazón intenta compensar la bajada de presión acelerando el ritmo
- Desmayo o pérdida de consciencia en los casos más severos
Un detalle importante: muchos de estos síntomas aparecen en momentos concretos, no de forma continua. El más característico es el mareo al levantarse, que tiene nombre propio: hipotensión ortostática.
Tipos de tensión baja
No todas las hipotensiones son iguales. Conocer el tipo ayuda a entender por qué ocurre y qué se puede hacer.
- Hipotensión ortostática. Es la más frecuente. Aparece al pasar de estar sentado o tumbado a estar de pie. En ese cambio de postura, la sangre tiende a acumularse en las piernas, y si el cuerpo no reacciona con suficiente rapidez subiendo la tensión, aparece el mareo. Es especialmente común en personas mayores y en quienes toman ciertos medicamentos.
- Hipotensión constitucional. Es la tensión baja "de toda la vida". La persona siempre ha tenido cifras bajas, no hay una causaidentificable y, si no produce síntomas, no requiere tratamiento. Es más frecuente en mujeres jóvenes y delgadas.
- Hipotensión postprandial. Aparece después de las comidas, especialmente las abundantes, porque el flujo sanguíneo se desplaza hacia el sistema digestivo y es más frecuente en personas mayores.
- Hipotensión por deshidratación. Cuando el volumen de sangre cae por falta de líquidos, la tensión baja. Es una causa frecuente y fácilmente reversible.
- Hipotensión secundaria. En algunos casos, la tensión baja es consecuencia de otra condición: problemas cardíacos, endocrinos (como el hipotiroidismo o la insuficiencia suprarrenal), infecciones graves o efecto secundario de medicamentos como los diuréticos, antihipertensivos o antidepresivos.
Cómo subir la presión baja: qué hacer en el momento
Cuando la tensión baja y aparecen síntomas, hay varias cosas que puedes hacer de forma inmediata:
- Túmbate y eleva las piernas. Es lo más eficaz para recuperarse rápido de un mareo o un desmayo. Al elevar las piernas, facilitas que la sangre vuelva hacia el corazón y el cerebro.
- Bebe agua. La deshidratación es una causa frecuente de bajadas de tensión. Un vaso de agua fría puede ayudar a estabilizarte en pocos minutos.
- Toma algo salado. La sal ayuda a retener líquidos y a aumentar el volumen sanguíneo. Una pequeña cantidad de sal o un snack salado puede ser útil en el momento.
- Mueve las piernas antes de levantarte. Si sabes que tiendes a marearte al incorporarte, antes de levantarte de la cama o de una silla mueve los pies y los tobillos durante unos segundos. Eso activa la circulación y ayuda al cuerpo a prepararse para el cambio de postura.
- Levántate despacio. Parece obvio, pero marca la diferencia. En lugar de incorporarte de golpe, hazlo en fases: primero siéntate, espera unos segundos, y luego ponte de pie.
- Evita el calor excesivo. El calor dilata los vasos sanguíneos y favorece las bajadas de tensión. Los baños muy calientes, el sol directo en verano o los ambientes muy cargados pueden provocar o empeorar los síntomas.
Cómo subir la presión a largo plazo
Si la tensión baja es algo habitual en tu vida, hay cambios que pueden marcar una diferencia real:
- Aumenta la ingesta de líquidos: Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día es uno de los consejos más básicos y más efectivos para mantener un buen volumen sanguíneo.
- No te saltes comidas y evita las muy abundantes: las comidas abundantes favorecen la hipotensión postprandial. Es mejor comer varias veces al día en cantidades moderadas.
- Ajusta el consumo de sal con tu médico: En personas con hipotensión, a veces se recomienda aumentar ligeramente la ingesta de sodio. Pero ojo: esto no es para todo el mundo y debe consultarse, especialmente si hay otras condiciones de salud.
- Usa medias de compresión: En personas con hipotensión ortostática, las medias de compresión en las piernas pueden ayudar a evitar que la sangre se acumule en las extremidades inferiores.
- Revisa tus medicamentos: Si tomas algún medicamento que pueda estar bajando la tensión, coméntalo con tu médico. A veces un ajuste de dosis o un cambio de medicación resuelve el problema.
Haz ejercicio de forma regular y aquí es donde la fisioterapia tiene mucho que decir.
El ejercicio físico y la tensión baja: qué dice la evidencia
Puede parecer contradictorio, si ya tienes la tensión baja, ¿no es peligroso hacer ejercicio?, pero la realidad es la contraria. El ejercicio regular, bien planificado, es una de las herramientas más eficaces para mejorar la hipotensión crónica.
¿Por qué? Porque el ejercicio mejora el tono vascular, fortalece el corazón y entrena al sistema nervioso autónomo para responder mejor a los cambios de postura. Con el tiempo, el cuerpo se vuelve más eficiente regulando la presión arterial ante distintas situaciones.
Eso sí, hay matices importantes. No todos los tipos de ejercicio son igual de adecuados para alguien con hipotensión. Los cambios bruscos de postura, el ejercicio muy intenso sin calentamiento previo o los ambientes calurosos pueden provocar bajadas de tensión en lugar de mejorarla. La clave está en el tipo de ejercicio, la progresión y la adaptación a cada persona.
En FisioReact trabajamos con personas que tienen hipotensión crónica o hipotensión ortostática para diseñar un plan adaptado a su situación: qué tipo de actividad es más adecuada, cómo progresar de forma segura, cómo trabajar la musculatura de las piernas para mejorar el retorno venoso y cómo incorporar los cambios posturales de forma gradual para reducir los mareos del día a día.
Si la tensión baja te está limitando, reserva tu sesión aquí y te ayudamos a mejorar cómo te sientes.