Qué es la rodilla del corredor y por qué duele
Si has buscado "rodilla del corredor" y te has encontrado con explicaciones que no acaban de encajar con lo que sientes, hay una razón: en la práctica se llama así a dos lesiones distintas, con causas, síntomas y tratamientos diferentes.
- El síndrome de dolor patelofemoral, dolor en la parte frontal de la rodilla, alrededor de la rótula. Es la que la mayoría de fuentes clínicas identifican como la "rodilla del corredor" clásica.
- El síndrome de la cintilla iliotibial, dolor en la parte externa de la rodilla, típico también de corredores al que en inglés se le llama "runner's knee" y por eso también se ha traducido a veces así.
Cómo saber cuál de las dos tienes
La localización del dolor es la pista más útil, y también el momento en el que aparece.
Si el dolor está delante o alrededor de la rótula, y aparece o empeora al bajar escaleras, en cuclillas, saltando o después de estar mucho rato sentado con las rodillas dobladas ("signo del cine"), lo más probable es dolor patelofemoral. Es el patrón clínico definido por las guías de práctica publicadas por la Academy of Orthopaedic Physical Therapy.
Si el dolor está en el lado externo de la rodilla, aparece a los pocos kilómetros de empezar a correr, empeora al bajar cuestas o correr en descenso, y se calma al parar, es más probable el síndrome de la cintilla iliotibial, al que le dedicamos su propio artículo, con ejercicios específicos.
En consulta vemos las dos con frecuencia en corredores, y no es raro que alguien llegue autodiagnosticado con la equivocada porque las buscó como "rodilla del corredor" en internet.
Síndrome de dolor patelofemoral: la más frecuente
Este es el cuadro clásico. El síndrome patelofemoral afecta a una de cada cuatro personas activas, con mayor frecuencia en mujeres, adolescentes y corredores recreativos.
Qué está pasando en la rodilla: la rótula se desliza sobre un surco del fémur cada vez que doblas y estiras la rodilla. Cuando ese deslizamiento no es limpio (porque la rótula se lateraliza, o porque las cargas son mayores de lo que la articulación tolera) la superficie de contacto sufre y aparece el dolor.
Las causas son varias, y casi nunca es una sola. En corredores, las que más vemos:
- Un aumento brusco del volumen o la intensidad de entrenamiento (el "demasiado, demasiado rápido") es probablemente el factor con más peso.
- Debilidad de los glúteos (medio, sobre todo) que hace que la rodilla se colapse hacia dentro al apoyar el pie (el llamado valgo dinámico).
- Cuádriceps débiles o desequilibrados respecto al resto de la cadena.
- Correr habitualmente en cuestas o con cadencia baja (menos de 160 pasos por minuto).
Un matiz importante: durante años se echó la culpa a factores anatómicos "fijos" (rótula alta, pies planos, ángulos de cadera) como causa principal. La evidencia más reciente los ha ido matizando: el mayor peso está en el desequilibrio muscular y la carga de entrenamiento, no en una anatomía "defectuosa". Es una noticia razonablemente buena porque significa que la mayor parte del problema es entrenable.
Cómo se trata
Aquí sí hay consenso claro, y es el mismo hallazgo del que hablamos en el artículo de isquiotibiales: el ejercicio terapéutico es la intervención con más evidencia, por encima del reposo, el hielo o cualquier terapia pasiva.
En concreto: trabajo combinado de fuerza de cuádriceps y de musculatura de cadera (abductores y rotadores externos, no solo cuádriceps) es lo que mejor resultado da. Añadir vendajes o taping puede ayudar a corto plazo mientras el ejercicio hace su efecto, pero por sí solos no resuelven el problema.
Para corredores en particular, la reeducación de la técnica de carrera (aumentar la cadencia, evitar el sobrepaso, corregir el valgo dinámico) es otra pieza con respaldo real.
Síndrome de la cintilla iliotibial
La cintilla iliotibial es una banda de tejido que baja desde la cadera por la parte externa del muslo hasta la rodilla. Con la carrera repetida, roza contra un saliente óseo del fémur y se inflama, de ahí el dolor característico en el lateral externo de la rodilla. Puedes notar dolor en la parte externa de la rodilla muy localizado, que aparezca siempre a partir de cierto kilómetro (tuvimos un paciente que "siempre le aparecía en el 7km" de su carrera), o que desaparezca rápido al parar y que vuelva al retomar.
Las causas más frecuentes son aumentar bruscamente el kilometraje semanal, correr siempre por el mismo lado de una calle inclinada, cuestas abajo repetidas y debilidad de glúteo medio (igual que en el dolor patelofemoral, no es casualidad que compartan factor).
Cómo se trata
Como en el patelofemoral, el tratamiento según la evidencia se basa principalmente en ejercicio terapéutico y la gestión de la carga de entrenamiento. Durante años se recomendó estirar la cintilla iliotibial o "romper adherencias" con masajes muy intensos o foam roller, pero la evidencia actual indica que estas técnicas pueden aliviar los síntomas temporalmente, aunque no corrigen la causa del problema.
Lo que ofrece mejores resultados es reducir temporalmente el volumen o la intensidad de la carrera para permitir que el dolor disminuya, sin necesidad de dejar de correr por completo en la mayoría de los casos. Paralelamente, se introduce un programa progresivo de fortalecimiento, especialmente de los glúteos (en particular el glúteo medio) y del resto de la musculatura de la cadera.
Cuándo esto no es "solo rodilla del corredor"
La mayoría de casos son benignos y responden bien al tratamiento conservador en semanas o pocos meses. Pero conviene descartar otras causas si aparece alguna de estas señales:
- El dolor viene tras un golpe directo o un giro brusco, no de forma progresiva.
- La rodilla se bloquea, "falla" o cede al apoyar.
- Aparece hinchazón significativa que no baja con reposo.
- El dolor es constante, también en reposo o de noche.
En esos casos, la valoración inicial la hace mejor un traumatólogo, antes que el fisio.
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