Qué es la osteoporosis
La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos y reduce su resistencia.
Aunque solemos pensar en los huesos como estructuras rígidas e invariables, los huesos toda la vida se renuevan continuamente mediante un proceso conocido como remodelado óseo, en el que el organismo elimina tejido antiguo y forma hueso nuevo.
Cuando somos jóvenes, ambos procesos se mantienen prácticamente en equilibrio. Sin embargo, con el paso de los años empezamos a destruir más hueso del que somos capaces de generar, lo que hace que la masa ósea disminuya, los huesos se vuelvan más porosos y pierdan parte de su resistencia.
Eso no quiere decir que el hueso vaya a romperse de un día para otro, pero sí que cada vez necesita menos fuerza para fracturarse.
Antes de llegar a ese punto existe una fase previa llamada osteopenia. Aquí ya se ha producido una pérdida de masa ósea, aunque todavía no es suficiente para diagnosticar osteoporosis. Aun así, es una señal de alerta importante, porque permite empezar a actuar antes de que el riesgo de fractura aumente.
| Características | Osteopenia | Osteoporosis |
| ¿Qué es? | Disminución de la densidad ósea | Enfermedad en la que la pérdida de masa ósea aumenta el riesgo de fracturas |
| Densitometría (T-score) | Entre -1 y -2,5 | Igual o inferior a -2,5 |
| Riesgo de fractura | Moderado | Elevado |
| ¿Cómo se diagnostica? | Sí, para evitar que progrese | Sí, para reducir el riesgo de fracturas y frenar su evolución |
¿La osteoporosis solo afecta a las personas mayores?
Es cierto que el riesgo aumenta con la edad, pero la osteoporosis no aparece únicamente porque cumplamos años.
La masa ósea máxima se alcanza aproximadamente alrededor de los 30 años. Dicho de otra forma, gran parte de la "reserva" de hueso con la que llegaremos a los 70 u 80 años se construye mucho antes de que aparezcan los primeros problemas.
A partir de esa edad empezamos a perder masa ósea de forma progresiva. Es un proceso completamente natural, pero la velocidad con la que ocurre depende de muchos factores, como la alimentación, el ejercicio físico, la genética o determinadas enfermedades.
En las mujeres, la menopausia afecta, como se pierden estrógenos, esto acelera la pérdida de masa ósea y explica por qué la osteoporosis es mucho más frecuente en ellas. De hecho, en España afecta aproximadamente a una de cada cuatro mujeres después de la menopausia.
Lo vemos mucho en pacientes mujeres de entre 50 y 60 años, que reciben el diagnóstico y sienten que todo ha pasado de repente. Pero la realidad es que el hueso llevaba años perdiendo densidad de forma silenciosa y la menopausia simplemente acelera un proceso que ya había comenzado.
Eso no significa que los hombres estén libres de riesgo. Aunque la enfermedad es menos frecuente, también pueden desarrollarla y, en muchas ocasiones, el diagnóstico llega incluso más tarde porque suele asociarse erróneamente sólo a las mujeres.
Síntomas de la osteoporosis
La osteoporosis por sí sola no produce síntomas, porque no duele, no provoca inflamación y no limita el movimiento. Una persona puede perder una parte importante de su masa ósea sin notar absolutamente nada.
Entonces te preguntaras, ¿cómo se descubre? En la mayoría de los casos, cuando aparecen las consecuencias, y una fractura por fragilidad es la señal más común. Y estas pasan cuando hay caídas de baja intensidad o golpes que, en un hueso sano, probablemente no habrían hecho ninguna lesión y suele pasar en muñeca, cadera o vértebras.
Precisamente las fracturas vertebrales son las responsables de otros cambios que muchas personas no relacionan con la enfermedad, como la pérdida progresiva de altura o la aparición de una espalda cada vez más encorvada (conocido como cifosis o joroba). Esto ocurre porque varias vértebras se van comprimiendo lentamente con el paso del tiempo, dando lugar a la conocida cifosis.
En España se producen alrededor de 300.000 fracturas por fragilidad cada año, y una gran parte están relacionadas con la osteoporosis. Por eso insistimos tanto en detectarla antes de que aparezca la primera fractura, ya que el riesgo de sufrir una segunda aumenta considerablemente.
Entonces, ¿cuándo conviene consultar?
Aunque la osteoporosis no dé síntomas, sí existen algunas situaciones que justifican una valoración médica, como por ejemplo:
- Haber perdido más de 3 o 4 centímetros de altura.
- Haber sufrido una fractura tras una caída leve.
- Tener antecedentes familiares de osteoporosis.
- Haber tomado corticoides durante largos periodos.
¿Por qué aparece la osteoporosis?
Como ocurre en muchas enfermedades crónicas, no existe una única causa. Lo más habitual es que diferentes factores se vayan acumulando con el paso de los años hasta que el hueso pierde parte de su resistencia.
Aunque hay algunos factores que no podemos modificar. La edad es uno de ellos. A partir de los 50 años la pérdida de masa ósea se acelera de forma natural y, en las mujeres, este proceso aumenta todavía más tras la menopausia por la disminución de estrógenos.
La genética también influye. Tener antecedentes familiares de osteoporosis o de fracturas por fragilidad aumenta el riesgo de desarrollarla. Lo mismo ocurre con las personas de constitución delgada o con huesos pequeños, ya que parten de una menor reserva ósea.
Pero también existen factores sobre los que sí podemos actuar. Como el sedentarismo, igual que los músculos necesitan trabajar para mantenerse fuertes, el hueso también necesita recibir carga. Cuando pasamos mucho tiempo sin movernos, el organismo interpreta que no necesita mantener tanta masa ósea y la pérdida se acelera.
La alimentación también desempeña un papel importante. Una ingesta insuficiente de calcio o unos niveles bajos de vitamina D dificultan el mantenimiento del hueso, especialmente si se prolongan durante años.
A esto se suman otros factores como fumar, el consumo excesivo de alcohol, algunos tratamientos prolongados con corticoides o enfermedades como la artritis reumatoide, el hipertiroidismo o la enfermedad celíaca, que también aumentan el riesgo de desarrollar osteoporosis.
Cómo se diagnostica
La prueba más utilizada para diagnosticar la osteoporosis es la densitometría ósea, que también se conoce como DEXA. Es una exploración rápida, que no duele y con una dosis muy baja de radiación que mide la densidad mineral del hueso, normalmente en la columna lumbar y la cadera, dos de las zonas con mayor riesgo de fractura.
El resultado se ve como una puntuación T: por encima de -1 es normal, entre -1 y -2.5 indica osteopenia, y por debajo de -2.5 se diagnostica osteoporosis.
| Resultado de la densitometría (T-score) | Interpretación |
| Superior a -1 | Densidad ósea normal |
| Entre -1 y -2,5 | Osteopenia |
| Igual o inferior a -2,5 | Osteoporosis |
La densitometría suele recomendarse a mujeres a partir de los 65 años y a hombres mayores de 70, aunque puede realizarse antes cuando existen factores de riesgo o antecedentes que hagan sospechar una pérdida precoz de masa ósea.
Qué es bueno para la osteoporosis
El tratamiento de la osteoporosis combina diferentes estrategias. La alimentación es una de ellas, ya que el calcio constituye el principal componente del hueso y la vitamina D es imprescindible para absorberlo correctamente. Aunque los lácteos son la fuente más conocida, también hay calcio en alimentos como las sardinas con espina, almendras, tofu, brócoli o la col rizada. En algunas personas también puede ser necesario suplementar vitamina D, especialmente cuando sus niveles son bajos.
También el ejercicio es una de las herramientas con más evidencia científica para prevenir y tratar la osteoporosis. El hueso necesita recibir carga para mantenerse fuerte, y para eso, podemos caminar, subir escaleras o realizar ejercicios de fuerza, que también nos ayudarán a conservar la masa ósea. En cambio, deportes como la bicicleta o la natación, aunque son muy buenos para la salud, estimulan menos el hueso porque este soporta una carga menor.
En personas con osteoporosis, prevenir las caídas forma parte del tratamiento. Una buena iluminación en casa, retirar alfombras, utilizar un calzado estable y trabajar el equilibrio pueden reducir significativamente el riesgo de fracturas.
El papel del ejercicio y la fisioterapia en la osteoporosis
Una de las cosas que más nos encontramos es que personas con osteoporosis han dejado de hacer ejercicio por miedo a romperse algo, y lo comprendemos, pero es justo lo contrario de lo que necesitan.
El ejercicio no es solo preventivo en la osteoporosis: también es terapéutico cuando la enfermedad ya está presente. Pero no cualquier ejercicio vale, en personas con osteoporosis hay que evitar los ejercicios que impliquen flexión brusca del tronco hacia delante, como ciertos abdominales o tocar los pies con las rodillas estiradas, porque aumentan el riesgo de fractura vertebral. También los ejercicios de alto impacto sin progresión previa.
Lo que sí tiene evidencia sólida es el trabajo de fuerza progresivo, los ejercicios de equilibrio y propiocepción para reducir el riesgo de caídas, y el trabajo postural para contrarrestar la tendencia a la cifosis.
En FisioReact adaptamos los programas de ejercicio a cada persona, con el objetivo de estimular el hueso mediante ejercicio de carga y reducir el riesgo de caídas fortaleciendo la musculatura y el equilibrio.
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