Qué es la mala circulación en pies y piernas
La mala circulación aparece cuando la sangre no fluye correctamente a través de las venas y arterias. Esto puede provocar que la sangre se acumule en determinadas zonas, especialmente en las piernas y los pies, que son las partes del cuerpo más alejadas del corazón.
Cuando el retorno venoso no funciona correctamente, es habitual notar sensación de pesadez, inflamación o cambios en la temperatura de los pies.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en personas que pasan muchas horas sentadas o de pie, personas que tienen poca actividad física o que presentan determinados factores de riesgo circulatorio.
Señales que indican una mala circulación sanguínea
Existen varias señales que indican una mala circulación sanguínea, especialmente en las piernas y los pies. Algunas de las más frecuentes son:
- Pies hinchados
La acumulación de líquidos en los tejidos puede provocar inflamación en pies y tobillos, haciendo que notes los pies hinchados, sobre todo al final del día. Un ejemplo sería, por ejemplo, notar que tus zapatos te aprietan más por la tarde que por la mañana. - Pies fríos
Cuando la sangre no llega con normalidad a las extremidades, es común notar los pies fríos incluso en ambientes templados o con los calcetines puestos. - Hormigueo y entumecimiento en los pies
La sensación de adormecimiento o pequeños pinchazos puede aparecer cuando los tejidos no reciben suficiente riego sanguíneo o cuando hay compresión nerviosa asociada. Es esa sensación de “agujas” o que el pie se ha dormido sin causa aparente. - Sensación de pesadez en las piernas
Es uno de los síntomas más habituales, especialmente después de pasar mucho tiempo sentado o de pie. - Cambios en el color de la piel
En algunos casos la piel puede volverse más pálida o ligeramente azulada (cianosis) debido a la falta de oxigenación. También puedes ver manchas rojizas/oscuras cerca de los tobillos. - Varices o arañas vasculares
Son unas venas marcadas que indican una lucha del sistema venoso
Estas molestias no siempre indican un problema grave, pero sí pueden ser una señal de que la circulación no está funcionando de forma óptima.
Causas de la mala circulación en piernas y pies
Las causas de la mala circulación pueden ser muy variadas. En muchos casos no se debe a un único factor, sino a la combinación de varios hábitos o condiciones.
Algunas de las causas más habituales son:
- Sedentarismo
Pasar muchas horas sentado o con poca movilidad hace que la sangre tenga más dificultad para volver desde las piernas hacia el corazón. - Permanecer mucho tiempo de pie
Trabajos que implican muchas horas de pie pueden favorecer la acumulación de sangre en las extremidades inferiores. - Problemas venosos
Alteraciones como la insuficiencia venosa pueden dificultar el retorno de la sangre. - Presión sobre vasos sanguíneos o nervios (por postura o por calzado inadecuado)
Determinadas posturas mantenidas, zapatos muy estrechos o tacones, o tensiones musculares pueden afectar al flujo sanguíneo del pie. - Factores hormonales o circulatorios
Los cambios en el embarazo o la menopausia afectan la elasticidad venosa. Además, algunas personas tienen mayor predisposición a presentar problemas de circulación sanguínea.
Consejos para mejorar el flujo sanguíneo en pies y piernas
Existen diferentes consejos para mejorar el flujo sanguíneo y reducir las molestias asociadas a la mala circulación.
Algunas recomendaciones útiles son:
- Mantente activo
Caminar con regularidad ayuda a activar la musculatura de las piernas, que actúa como una “bomba” que facilita el retorno venoso. - Evita permanecer mucho tiempo en la misma posición
Si trabajas sentado o de pie, intenta cambiar de postura y moverte cada cierto tiempo. - Eleva las piernas al descansar
Puedes poner cojines bajo tus piernas para elevarlas. Esto ayuda a favorecer el retorno de la sangre hacia el corazón. - Realiza ejercicios de movilidad de tobillo y pie
Movimientos simples pueden mejorar la circulación local. - Utiliza calzado cómodo
Evita usar tacones o zapatos estrechos que impidan la circulación. Un calzado demasiado ajustado puede dificultar el flujo sanguíneo.
Pequeños cambios en el día a día pueden marcar una gran diferencia en la sensación de pesadez o inflamación.
Cómo se diagnostican los problemas de circulación sanguínea
El diagnóstico de los problemas de circulación suele comenzar con una valoración clínica para analizar los síntomas, los hábitos de vida y la evolución de las molestias.
Aunque el diagnóstico médico oficial (como un Eco-Doppler) lo realiza un angiólogo o un médico de cabecera, el fisioterapeuta es el experto en analizar cómo tu cuerpo ayuda o frena tu circulación.
En fisioterapia, el diagnóstico no se limita a confirmar que "hay mala circulación", sino a descubrir qué estructura está frenando el paso de la sangre.
En una sesión de fisioterapia, el "diagnóstico" se centra en:
- Evaluación de las "bombas" musculares: El fisio comprueba si tus gemelos y los músculos de tus pies tienen la fuerza y flexibilidad necesarias para empujar la sangre hacia arriba. Si el músculo está atrofiado o acortado, la circulación falla.
- Bloqueos articulares: A veces, una mala circulación en el pie viene de una "falla" en la movilidad del tobillo o la rodilla que comprime el paso de los vasos sanguíneos.
- Pruebas de llenado capilar y fóvea: Técnicas manuales para ver cómo reaccionan tus tejidos a la presión y cuánto líquido retienes.
- Análisis de la marcha: Observar cómo caminas. Si no haces el juego completo del pie (talón-planta-punta), la "bomba plantar" no se activa y la sangre se estanca.
¿Cuándo te derivará el fisio al médico?
Un buen fisioterapeuta sabe detectar "banderas rojas". Si durante la exploración nota:
- Un cambio de color muy súbito o calor extremo en una sola pierna.
- Dolor agudo e intenso que impide el movimiento.
- Sospecha de un trombo (coágulo).
En esos casos, el fisio te indicará que acudas al médico para realizar pruebas de imagen (como el Doppler) antes de aplicar cualquier tratamiento manual.
Cómo tratamos los problemas de circulación en FisioReact
En FisioReact no creemos en soluciones "talla única". Cada caso es distinto, por lo que realizamos una valoración individual para identificar qué está bloqueando tu flujo sanguíneo.
Nuestro equipo trabaja sobre tres pilares fundamentales: la movilidad articular, la activación muscular profunda y el drenaje linfático. Con esta combinación técnica, reducimos eficazmente la hinchazón, el hormigueo y la sensación de pies fríos, devolviéndote la agilidad en tu día a día.
¿Lo mejor? No tienes que desplazarte a ninguna clínica. Recibe tratamiento de fisioterapia profesional en tu propio hogar, ahorrándote el esfuerzo y la incomodidad de los traslados cuando tus piernas más lo necesitan.
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