Isquiotibiales: qué son, para qué sirven y por qué son la lesión que más se repite
Autor:
Ferrán Martí
Fecha:
Marzo 2023
Tiempo de lectura:
7 minutos
Categoría:
Fisioterapia deportiva
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Isquiotibiales: Qué son, función y cómo prevenir lesiones

Entre un 12% y un 17% de todas las lesiones musculares en el fútbol profesional masculino son de isquiotibiales y son, con diferencia, las que más recaen: distintos estudios sitúan esa tasa de recaída entre un 12% y un 31% en los seis meses posteriores a volver a jugar, y la segunda lesión suele ser peor que la primera.

No hace falta jugar en primera para notarlo. Cualquier persona que corre, esprinta o hace sentadillas con carga puede acabar sintiendo ese tirón característico en la parte de atrás del muslo. Te contamos qué son estos músculos, por qué tienen tan mala fama en cuanto a recaídas y qué puedes hacer para que no te toque a ti.

Isquiotibiales
Isquiotibiales

¿Qué son los isquiotibiales y dónde están? Su anatomía

Los isquiotibiales no son un músculo: son tres, y cruzan dos articulaciones a la vez, cadera y rodilla. Ese recorrido tan largo es parte del problema, ya que cuanto más cruza un músculo, más expuesto está cuando trabaja al límite.

Su anatomía es simple, los tres nacen en el isquion (el hueso de la pelvis sobre el que te sientas) y bajan hasta la tibia y el peroné:

  • Bíceps femoral: el más externo (y el que se suele lesionar más)
  • Semitendinoso: en el medio
  • Semimembranoso: el más interno
Modelo anatomico isquiotibiales
Anatomía de los músculos isquiotibiales. Fuente: Istock

 

Hay un matiz que explica por qué el bíceps femoral es, con diferencia, el que más se lesiona de los tres: en realidad tiene dos partes con un origen distinto. La cabeza larga nace en la pelvis, junto al semitendinoso, y cruza tanto la cadera como la rodilla (es la que hace casi todo el trabajo, y la que más se lesiona). La cabeza corta nace más abajo, en el propio fémur, y solo cruza la rodilla, así que trabaja mucho menos exigida.

Los tres músculos también terminan en sitios distintos: el bíceps femoral se inserta en la parte externa de la rodilla (en la cabeza del peroné), mientras que el semitendinoso y el semimembranoso lo hacen en la parte interna, cerca de la tibia. Por eso, aunque hablemos de "los isquiotibiales" como si fueran uno solo, cada lesión tiene su propia localización según cuál de los tres esté afectado.

Además, un dato que suele sorprender es que los tres dependen del mismo nervio, el ciático (el mismo que causa la típica ciática cuando se irrita más arriba, en la zona lumbar). Por eso a veces cuesta distinguir si una molestia en la parte de atrás del muslo viene del propio músculo o es, en realidad, un problema de espalda que se refleja ahí.

Para qué sirven los isquiotibiales

Son los músculos que doblan la rodilla y estiran la cadera. Esos dos gestos son la base de correr, saltar y cambiar de dirección.

Cuando aceleras, son ellos los que te empujan hacia delante. Cuando frenas la zancada justo antes de que la rodilla se estire del todo, son ellos los que absorben esa fuerza para que la articulación no se pase de largo.

También trabajan de forma más sutil manteniendo la pelvis alineada, junto con el glúteo y el core. Por eso unos isquios débiles no solo se resienten ellos: muchas veces se traducen en una lumbalgia que nadie relaciona con su verdadero origen.

En pocas palabras, sin unos isquiotibiales fuertes y bien cuidados, tu cuerpo pierde potencia, estabilidad y control, tanto en el deporte como en los movimientos del día a día.

Por qué se lesionan tanto (y por qué recaen tanto)

La rotura suele producirse en un momento muy concreto: cuando el músculo se está alargando y generando fuerza al mismo tiempo, como en la fase final de la zancada al esprintar. Es una contracción excéntrica, y es precisamente el gesto que menos se entrena en un gimnasio convencional (la mayoría de rutinas trabajan el músculo acortándose (concéntrico), no alargándose bajo carga).

La buena noticia es que sabemos cómo corregirlo, y los datos son bastante contundentes. El curl nórdico de isquiotibiales, un ejercicio excéntrico específico, ha demostrado reducir la incidencia de estas lesiones cuando se incorpora de forma regular al entrenamiento.

Un estudio que juntó los resultados de 15 investigaciones distintas, con más de 8.000 deportistas en total, encontró que incluir el curl nórdico de isquiotibiales en el entrenamiento reducía las lesiones prácticamente a la mitad. El estudio que abrió camino fue todavía más llamativo: en un grupo de más de 400 futbolistas daneses de 50 equipos, añadir este ejercicio redujo un 59% las lesiones nuevas y un 86% las recaídas a lo largo de una temporada.

Ejercicio curl nórdico
Ejercicio de curl nórdico simple. Fuente: Ergotec Health

 

¿Por qué funciona tan bien? Aquí entra un poco de anatomía sencilla: el curl nórdico entrena el músculo estirado, no acortado, y eso hace que sus fibras se vuelvan más largas con el tiempo. Tener las fibras más cortas de lo normal es, precisamente, uno de los factores que más dispara el riesgo de lesión (hasta 4 veces más, según otro estudio con futbolistas de élite).

Es de las pocas medidas con evidencia sólida detrás, frente a otras muy extendidas (como el estiramiento estático antes de entrenar) que los ensayos controlados no han conseguido demostrar ese mismo efecto protector en los estudios más rigurosos.

Qué hacer si no eres deportista de élite

No hace falta ser profesional para aplicar lo mismo. Si corres, vas al gimnasio o pasas muchas horas sentado, los isquios se acortan con facilidad y esto es lo que solemos recomendar en consulta:

  • Antes de entrenar, unos minutos de movimiento dinámico bastan para activar el músculo. Guarda el estiramiento en frío para después, no antes.
  • Trabaja fuerza específica de isquios y no solo cuádriceps y glúteo: peso muerto, hip thrust, curl femoral o el propio nórdico son un buen punto de partida.
  • Sube la carga poco a poco. La mayoría de lesiones aparecen cuando el cuerpo recibe, en una semana, más de lo que está preparado para asumir.
  • No ignores las señales tempranas. Un pinchazo o una tirantez rara no es "aguantar un poco más": es parar ese mismo entrenamiento.

Si ya has tenido una rotura de fibras

La rotura de fibras en isquiotibiales suele notarse como un pinchazo brusco, casi una pedrada, que obliga a parar en el momento. Es de las lesiones musculares más comunes en deportes de velocidad como el fútbol o el atletismo.

Lo que de verdad marca la diferencia en la recuperación no es solo curar la fibra: es hacer bien la vuelta a la actividad. En consulta vemos muchas recaídas en personas que retoman el deporte porque "ya no duele", sin haber recuperado antes la fuerza excéntrica que tenían (que es justo la que necesitan para el gesto que los lesionó la primera vez).

En FisioReact trabajamos la recuperación y prevención de lesiones de isquiotibiales a domicilio, adaptando el programa a si vienes de una rotura, si quieres prevenir la primera, o si simplemente quieres volver a correr sin miedo a que se repita. Si notas rigidez o tirantez en la parte de atrás del muslo, reserva tu sesión antes de que vaya a más.

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