Qué son los crujidos articulares
Los crujidos articulares son sonidos que aparecen al mover una articulación. Pueden sentirse como un chasquido, un clic o una especie de roce.
En medicina se utiliza el término crepitación articular para describir muchos de estos sonidos. Las articulaciones están formadas por diferentes estructuras, como huesos, cartílago, ligamentos y tendones, que trabajan conjuntamente para permitir el movimiento.
Cuando nos movemos, estas estructuras pueden generar sonidos por diferentes motivos. Y aunque muchas veces asociamos los crujidos con el desgaste, el ruido por sí solo no significa que exista un problema articular.
Por qué crujen las articulaciones
No todos los crujidos tienen el mismo origen. Según la Cleveland Clinic, existen diferentes mecanismos que pueden explicar los sonidos articulares.
1. Burbujas de gas dentro de las articulaciones
Una de las causas habituales de los crujidos articulares está relacionada con los gases que hay en el líquido sinovial, que ayuda a lubricar las articulaciones y facilita su movimiento.
Este líquido contiene gases disueltos, como nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono.
Cuando movemos o estiramos una articulación, se producen cambios de presión que pueden provocar la formación rápida de burbujas de gas, esto se conoce como cavitación y puede generar el típico chasquido que escuchamos al crujirnos los dedos.
Aunque muchas veces se explica diciendo que las burbujas explotan, las investigaciones realizadas mediante resonancia magnética han observado que el sonido puede producirse durante la formación de estas cavidades y no necesariamente cuando estallan.
Pero lo importante es que este ruido no significa que los huesos estén chocando ni que estemos dañando la articulación.
2. Movimiento de tendones y ligamentos
Los tendones y ligamentos se desplazan alrededor de las articulaciones cuando realizamos determinados movimientos, a veces pasa que alguna de estas estructuras puede deslizarse sobre una prominencia ósea y producir un pequeño chasquido.
Es algo que puede pasar en zonas como la cadera, la rodilla o el hombro, si no existe dolor ni limitación, muchas veces no tiene ninguna consecuencia importante.
3. Cambios en las superficies articulares
Los crujidos pueden relacionarse con cambios en el cartílago o en las superficies de una articulación. Por ejemplo, la artrosis puede provocar una sensación de roce o crepitación al mover la zona afectada, obviamente esto no significa que todas las articulaciones que crujen tengan artrosis.
Para valorar si existe algún problema, necesitamos conocer también los síntomas, la movilidad y la función de esa articulación.
¿Es normal que las articulaciones crujan sin dolor?
Sí, es bastante normal que las articulaciones crujan sin que haya ninguna lesión.
Por ejemplo, puedes notar que las rodillas hacen ruido al agacharte o que el tobillo produce un pequeño clic al caminar, sin tener ninguna molestia.
Lo importante es diferenciar entre una articulación que simplemente hace ruido y otra que, además del crujido, tiene dolor, inflamación, rigidez o dificultad para moverse.
La Arthritis Foundation explica que los sonidos articulares sin dolor suelen ser inofensivos, mientras que aquellos acompañados de otros síntomas pueden requerir valoración.
Por qué crujen las rodillas al agacharse o subir escaleras
Los crujidos en las rodillas son de los más habituales, al hacer una sentadilla, subir escaleras o levantarnos de una silla, la rótula se desplaza sobre el fémur mientras diferentes músculos y tendones trabajan para controlar el movimiento.
Durante ese proceso pueden aparecer pequeños chasquidos o sensaciones de roce, pero que te crujan las rodillas no significa automáticamente que tengas el cartílago desgastado.
Cuando también existe dolor en la parte anterior de la rodilla, puede ser necesario valorar problemas como el dolor femoropatelar o alteraciones del cartílago rotuliano.Si quieres profundizar en esta zona, puedes consultar nuestro artículo sobre la condromalacia rotuliana.
¿Por qué me cruje el cuello al girar la cabeza?
El cuello también puede generar chasquidos al moverlo, especialmente al girar la cabeza o mirar hacia los lados, y estos sonidos pueden estar relacionados con el movimiento de las articulaciones cervicales o de los tejidos que las rodean.
Si el cuello cruje ocasionalmente y puedes moverlo con normalidad, sin dolor ni otros síntomas, no tiene por qué indicar un problema. Sin embargo, no es recomendable forzar movimientos bruscos del cuello únicamente para conseguir que cruja.
Si los chasquidos aparecen junto con dolor persistente, hormigueos, pérdida de fuerza o mareos, conviene realizar una valoración para identificar qué está ocurriendo.
¿Crujirse los dedos provoca artrosis?
Seguro que alguna vez te han dicho que dejaras de crujirte los dedos porque acabarías teniendo artrosis, pero la evidencia disponible no ha demostrado que crujirse habitualmente los dedos aumente el riesgo de desarrollar artrosis.
Según Harvard Health Publishing, los estudios realizados no han encontrado una relación clara entre este hábito y la aparición de artritis en las manos.
Como hemos explicado antes, el chasquido que escuchamos suele estar relacionado con cambios de presión y la formación de cavidades de gas en el líquido sinovial.
Eso no significa que debamos tirar de los dedos con fuerza o provocar movimientos dolorosos, pero el sonido habitual al crujirse los nudillos no implica que estemos desgastando el cartílago.
Cuándo preocuparse por los crujidos articulares
Aunque la mayoría de los crujidos aislados no requieren tratamiento, hay determinadas situaciones en las que conviene prestar más atención.
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Lo que notas |
Qué puede significar |
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Crujidos sin dolor |
Suelen ser habituales y no requieren tratamiento por sí solos. |
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Crujidos con dolor |
Pueden estar relacionados con una lesión o alteración articular. |
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Crujidos con inflamación |
Es recomendable valorar qué está provocando la hinchazón. |
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Crujidos con rigidez persistente |
Pueden aparecer en problemas articulares como la artrosis. |
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Crujido acompañado de bloqueo |
Puede existir algún problema que dificulte el movimiento normal. |
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Chasquido tras una lesión |
Si aparece dolor intenso, inestabilidad o dificultad para apoyar, requiere valoración. |
Esta tabla es orientativa y no hay que identificar un diagnóstico únicamente por el tipo de ruido.
Si aparece un chasquido después de una caída o un movimiento brusco y no puedes apoyar peso o mover la articulación, busca atención médica.También es importante una valoración urgente si una articulación está muy inflamada, caliente y dolorosa, especialmente si tienes fiebre.
¿Qué hacer si me crujen mucho las articulaciones?
Si las articulaciones hacen ruido, pero no existe dolor ni limitación, normalmente no necesitas hacer nada para eliminar esos sonidos.
De hecho, el objetivo no debería ser conseguir que una articulación deje de crujir, sino comprobar que se mueve bien y permite hacer tus actividades sin problemas.
Si los crujidos aparecen junto con molestias, algunas recomendaciones generales pueden ser:
- Mantenerse activo: evitar dejar de mover una articulación únicamente porque hace ruido.
- Trabajar la fuerza muscular: los músculos contribuyen a la estabilidad y al funcionamiento de las articulaciones.
- Adaptar las cargas: si una actividad provoca dolor, puede ser necesario modificar temporalmente su intensidad.
- Mejorar la movilidad: realizar movimientos controlados dentro de un rango cómodo.
- Consultar si aparecen síntomas: especialmente cuando existe dolor persistente, inflamación o pérdida de función.
No existe un ejercicio específico que elimine todos los crujidos articulares, porque no todos tienen el mismo origen.
Fisioterapia para los crujidos articulares
En fisioterapia, lo importante no es únicamente escuchar si una articulación cruje, sino entender cómo se mueve y si ese sonido está acompañado de otros síntomas.
Durante una valoración podemos analizar la movilidad, la fuerza, la estabilidad y qué actividades provocan las molestias.Si existe dolor o una limitación funcional, el tratamiento puede incluir ejercicios de fuerza, trabajo de movilidad, adaptación de cargas y, cuando esté indicado, terapia manual.
Por ejemplo, una persona cuyas rodillas crujen al hacer sentadillas, pero que no siente dolor, puede no necesitar ningún tratamiento. En cambio, alguien que nota crujidos acompañados de dolor al bajar escaleras y cada vez evita más movimientos probablemente necesite una valoración más completa.
Si los síntomas están relacionados con una alteración articular, puedes consultar también nuestro artículo sobre la artrosis de rodilla y su tratamiento.
Cuándo acudir a un fisioterapeuta
Si llevas tiempo notando crujidos articulares acompañados de dolor, rigidez o dificultades para realizar determinadas actividades, puede ser útil acudir a un fisioterapeuta.
En FisioReact valoramos cómo se mueve tu cuerpo y qué factores pueden estar influyendo en las molestias para adaptar el tratamiento a tus necesidades.
A través de nuestro servicio de fisioterapia a domicilio, podemos ayudarte a recuperar movilidad, mejorar la fuerza y volver progresivamente a tus actividades habituales.
Si los crujidos vienen acompañados de dolor o cada vez te cuesta más moverte con normalidad, reserva tu sesión de fisioterapia a domicilio y valoraremos tu caso.