Por qué el bruxismo puede provocar dolor en la mandíbula
Para cerrar la boca y masticar utilizamos varios músculos, pero hay dos que probablemente hayas notado alguna vez incluso sin conocer sus nombres: el masetero y el temporal.
Haz una prueba sencilla, coloca los dedos en la zona de la mejilla, justo por delante del ángulo de la mandíbula, y aprieta los dientes unos segundos. El músculo que notas ponerse duro debajo de los dedos es el masetero.
Ahora imagina repetir esa contracción muchas veces o mantener la mandíbula apretada durante bastante tiempo.
En algunas personas, esa actividad repetida puede relacionarse con cansancio muscular, sensibilidad o dolor en la mandíbula. Es algo que puede verse especialmente en personas con bruxismo despierto que pasan muchas horas apretando los dientes sin ser conscientes de ello.
Bruxismo y ATM: no son exactamente lo mismo
Bruxismo y trastornos de la ATM no son exactamente lo mismo. El bruxismo hace referencia a la actividad de apretar o rechinar los dientes, mientras que los trastornos temporomandibulares pueden afectar a la articulación, la musculatura y otras estructuras relacionadas con la mandíbula.
Pueden aparecer juntos, pero tener bruxismo no significa necesariamente tener un problema de ATM. Por eso, cuando existe dolor, lo importante es valorar qué esta implicado y qué está provocando realmente los síntomas.
Bruxismo y dolor de cabeza
Esta es otra situación que vemos bastante: personas que vienen por molestias mandibulares y, cuando empiezas a preguntar, te cuentan que también tienen dolor alrededor de las sienes o dolores de cabeza frecuentes.
El músculo temporal, que participa en el cierre de la mandíbula, se encuentra precisamente en la zona lateral de la cabeza. Por eso, cuando está sobrecargado o sensible, las molestias pueden sentirse también en esa región.
¿Qué relación tiene el cuello con la mandíbula?
La mandíbula y el cuello no funcionan de forma completamente independiente. Ambas zonas trabajan de manera coordinada y es frecuente que algunas personas con problemas temporomandibulares también presenten dolor o limitaciones cervicales.
Eso no significa que una “mala postura” sea la causa del bruxismo. Pero si además del dolor mandibular hay molestias en el cuello, rigidez o dificultad para moverlo, tiene sentido valorar las dos zonas.
Por eso, en fisioterapia no siempre nos centramos únicamente en la mandíbula: cuando hay síntomas cervicales asociados, el cuello también puede formar parte de la valoración y del tratamiento.
Entonces, ¿puede ayudar la fisioterapia con el bruxismo?
Sí, aunque con un matiz importante: la fisioterapia no busca eliminar directamente el bruxismo, especialmente cuando pasa durante el sueño.
Donde sí tiene un papel importante es cuando aparecen problemas asociados como dolor mandibular, dificultad para abrir la boca, molestias al masticar, sobrecarga muscular o síntomas cervicales.
Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede incluir:
- Ejercicios específicos para la mandíbula.
- Movilización de la articulación temporomandibular.
- Terapia manual sobre la musculatura.
- Trabajo de la región cervical cuando existen síntomas relacionados.
- Ejercicio y movilidad cervical.
- Educación para identificar hábitos como apretar durante el día.
- Estrategias para recuperar progresivamente una función mandibular normal.
Cómo trabajamos el dolor mandibular desde fisioterapia
Lo primero no debería ser tumbarte en una camilla y empezar a masajear el masetero, antes hay que entender qué está pasando.
Durante la valoración observamos cómo abres y cierras la boca, si aparece dolor, cuánto movimiento tienes, si la mandíbula se desvía y qué pasa al masticar. También valoramos la musculatura y, si existen molestias cervicales, revisamos el movimiento y la función del cuello.
Además, nos interesa saber cuándo aparecen los síntomas.
No es lo mismo alguien que se levanta con dolor y va mejorando durante el día que una persona que empieza bien por la mañana y termina el día con la mandíbula completamente cargada.
Si además existe dolor cervical, también valoramos el movimiento y la función del cuello.
A partir de ahí, el tratamiento se adapta a cada persona. En algunos casos será necesario trabajar más la movilidad; en otros, reducir el dolor o recuperar progresivamente la capacidad de la musculatura.
Y cuando existe mucho bruxismo despierto, una parte importante puede ser aprender a reconocer en qué momentos estás apretando los dientes sin darte cuenta.
¿Fisioterapeuta o dentista para el bruxismo?
Depende de los síntomas que tengas y, en muchos casos, ambos profesionales pueden tener funciones diferentes.
Si existe desgaste dental, fracturas, sensibilidad en los dientes o necesitas valorar una férula, el dentista es el profesional indicado.
Si predominan el dolor muscular, las molestias al masticar, la dificultad para abrir la boca o existen problemas cervicales asociados, la fisioterapia puede formar parte del tratamiento.
En algunos casos, lo más adecuado es precisamente combinar los dos.
Cuándo ir a fisioterapia por dolor en la mandíbula
Si un día te levantas con la mandíbula algo cargada, no significa necesariamente que necesites tratamiento.Pero sí merece la pena valorarlo cuando el problema se repite o empieza a limitarte.
Por ejemplo, si:
- Tienes dolores en la mandíbula de forma frecuente.
- Te cuesta abrir la boca con normalidad.
- Masticar algunos alimentos empieza a molestarte.
- Notas la mandíbula constantemente cansada.
- El dolor se acompaña de molestias cervicales.
- Tienes diagnosticado bruxismo y además han aparecido problemas musculares o articulares.
En estos casos, la valoración sirve precisamente para saber qué parte del problema podemos trabajar desde fisioterapia y si es necesario derivar o coordinar el tratamiento con otro profesional.
Fisioterapia para el bruxismo y el dolor mandibular
En FisioReact tratamos a personas que llegan diciendo simplemente ‘aprieto mucho los dientes’, pero cuando hacemos la valoración descubrimos que lo que realmente les está limitando es otra cosa: les duele al comer, no abren bien la boca, se levantan con la mandíbula cargada o llevan meses acumulando tensión en mandíbula y cuello.
Valoramos cómo se mueve la mandíbula, qué estructuras están provocando síntomas y si existe participación de la región cervical. A partir de ahí trabajamos para disminuir el dolor, recuperar el movimiento y conseguir que vuelvas a utilizar la mandíbula con normalidad.
El objetivo no es únicamente que notes la musculatura más relajada al terminar una sesión, también es que puedas comer, hablar, bostezar o pasar un día trabajando sin estar pendiente constantemente de tu mandíbula.
Si tienes bruxismo y además estás empezando a notar dolor mandibular, tensión en la cabeza o molestias cervicales, puedes contactarnos aquí y te ayudaremos.