Qué es el bruxismo
El bruxismo suele conocerse como “rechinar los dientes”, pero en realidad es algo un poco más amplio, es una actividad repetitiva de los músculos de la mandíbula que puede incluir apretar o rechinar los dientes, mantenerlos en contacto durante demasiado tiempo o hacer fuerza con la mandíbula de forma involuntaria.
Además, puede pasar tanto mientras estamos dormidos o estamos despiertos. De hecho, el consenso internacional sobre bruxismo diferencia principalmente entre bruxismo del sueño y bruxismo despierto.
Bruxismo nocturno o del sueño
Sucede mientras dormimos y precisamente por eso puede pasar desapercibido.
Una pista bastante típica es que la persona con la que duermes escuche como rechinas los dientes. En otros casos no hay ruido y son el desgaste dental o las molestias al despertar los que hacen sospechar que puede estar ocurriendo.
Bruxismo despierto
Pasa durante el día y muchas veces tiene más que ver con apretar o mantener la mandíbula en tensión que con ese rechinamiento típico y es bastante fácil hacerlo sin darse cuenta.
Puedes estar leyendo, trabajando o conduciendo y darte cuenta de que llevas un tiempo apretando los dientes.
De hecho, una de las recomendaciones para el bruxismo durante el día es utilizar pequeños recordatorios para comprobar qué estamos haciendo con la mandíbula e intentar mantener los dientes separados cuando estamos en reposo.
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Bruxismo despierto |
Bruxismo del sueño |
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Cuándo ocurre |
Durante el día |
Mientras dormimos |
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Lo más habitual |
Apretar o mantener tensión |
Apretar o rechinar |
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Cómo puede detectarse |
Te descubres apretando |
Ruido nocturno, desgaste o molestias al despertar |
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Que puede ayudar |
Detectar el hábito y reducir el apretamiento |
Valorar síntomas y posibles consecuencias |
Cuáles son las causas del bruxismo
Esta es una de las preguntas que más se repiten: ¿por qué tengo bruxismo? Y probablemente hayas escuchado la respuesta rápida de que ‘es por estrés’, que puede ser uno de los factores, pero no explica todos los casos.
Las causas del bruxismo no se conocen por completo y actualmente se considera que pueden intervenir varios factores a la vez. Entre los más relacionados encontramos:
- Estrés, nerviosismo o ansiedad.
- Etapas de mayor tensión emocional.
- Factores genéticos, ya que puede existir cierta predisposición familiar.
- Consumo de cafeína o alcohol.
- Tabaco.
- Algunos medicamentos, entre ellos algunos tratamientos utilizados para depresión, convulsiones o TDAH.
Estos son algunos de los factores relacionados con el bruxismo que se tienen en cuenta actualmente y explica por qué el bruxismo no es igual en todo el mundo, ya que hay personas que solo aprietan cuando están en semanas estresantes, otras lo hacen de forma automática cuando se concentran, y otras mientras duermen.
Por eso tiene más sentido intentar descubrir qué factores están relacionados con tu caso que buscar una única causa que sirva para todos.
Síntomas del bruxismo
Los síntomas del bruxismo tampoco son exactamente iguales en todas las personas.. Algunas personas tienen mucho desgaste en los dientes sin molestias musculares, mientras otras tienen la mandíbula cansada o con dolor.
Entre los signos y síntomas más frecuentes están:
- Dolor o cansancio en los músculos de la mandíbula.
- Sensación de tensión mandibular.
- Dolor facial.
- Dolor de cabeza.
- Sensibilidad o dolor dental.
- Dientes desgastados, aplanados, agrietados o dañados.
- Rechinamiento durante la noche que escucha otra persona.
Cómo saber si tengo bruxismo
Si el bruxismo pasa mientras estás despierto, una de las primeras cosas que puedes hacer es simplemente empezar a observarte. Durante unos días, comprueba de vez en cuando qué estás haciendo con la mandíbula mientras trabajas, estudias, conduces o utilizas el móvil.
Muchas personas no son conscientes de este hábito hasta que empiezan a prestarle atención.
Con el bruxismo nocturno es más complicado porque, evidentemente, estás dormido. Algunas pistas pueden ser que otra persona escuche cómo rechinas los dientes, levantarte muchas veces con la mandíbula cargada o que aparezcan signos de desgaste dental.
Pero tener dolor mandibular o levantarte con tensión no confirma por sí solo que tengas bruxismo.
El dentista puede revisar los dientes, valorar si hay desgaste o sensibilidad y explorar la mandíbula y la musculatura.
Qué problemas puede provocar el bruxismo
Un bruxismo ocasional o leve puede no producir ninguna consecuencia importante. El problema aparece cuando es suficientemente frecuente e intenso, como para empezar a afectar a diferentes estructuras, ya que con el tiempo pueden aparecer un desgaste del esmalte o sensibilidad dental o dolor mandibular, facial y de cabeza.
Por eso tampoco tiene sentido asustarse porque un día te descubras apretando los dientes. Lo que nos interesa es si pasa frecuentemente y si está empezando a producir síntomas.
Cómo se quita el bruxismo
Aquí llega la pregunta que probablemente más te interesa si llevas tiempo con el problema: ¿cómo puedo dejar de apretar los dientes? No existe una solución única para todos los tipos de bruxismo.
Muchas personas con bruxismo leve ni siquiera necesitan tratamiento. Cuando sí está generando problemas, el tratamiento del bruxismo depende de cuándo pasa, qué consecuencias está provocando y qué factores parecen estar relacionados.
Cambiar el hábito de apretar durante el día
Cuando el bruxismo pasa despierto, aprender a detectar cuándo estamos apretando puede ayudar bastante. Puedes utilizar pequeños recordatorios en el móvil o asociarlo a situaciones concretas: cada vez que respondas un correo, termines una llamada o mires la hora, comprueba si tienes la mandíbula en tensión.
El objetivo es ir haciendo consciente algo que hasta ese momento hacías automáticamente.
Controlar los factores que pueden estar influyendo
Si notas que aprietas muchísimo más durante épocas de estrés, tiene sentido trabajar también sobre eso.
Igualmente pueden revisarse hábitos como el consumo elevado de cafeína o alcohol, el tabaco y la calidad del sueño.
Esto no significa que todo bruxismo se resuelva simplemente relajándose. Como hemos visto, pueden intervenir distintos factores y cada caso necesita valorarse de forma individual.
Férulas para el bruxismo
Las férulas o protectores bucales pueden utilizarse para separar y proteger los dientes del daño. Pero que una férula proteja tus dientes no significa necesariamente que esté eliminando la causa del bruxismo.
Según la información sobre diagnóstico y tratamiento del bruxismo, esto puede ayudar a evitar o limitar el daño sobre los dientes, aunque no hacen desaparecer el bruxismo. Por eso deben valorarse y ajustarse correctamente por un profesional.
Cuándo deberías consultar
Si aprietas alguna vez pero no tienes dolor, desgaste dental ni ninguna otra consecuencia, no significa que tengas un problema que haya que tratar.
Consulta con un profesional si notas dolor frecuente en la mandíbula, sensibilidad dental, desgaste o fracturas en los dientes, dolores de cabeza repetidos o dificultad para mover la mandíbula. Y, sobre todo, no te obsesiones con intentar “no apretar nunca”, lo importante es averiguar cuándo pasa, si está provocando algún problema y qué factores pueden estar manteniéndolo.
Si en tu caso el bruxismo viene acompañado de dolor en la mandíbula, tensión muscular, dolores de cabeza o molestias cervicales, ahí también puede entrar en juego la fisioterapia. En otro artículo te explicamos qué relación existe entre estas zonas y cómo puede abordarse desde fisioterapia.