Cómo curar ampollas en los pies: guía práctica paso a paso
Autor:
Maria Valiente
Fecha:
Enero 2026
Tiempo de lectura:
4 minutos
Categoría:
Podolología

Ampollas en los pies: causas, tipos y cómo curarlas correctamente

Las ampollas en los pies, también conocidas por llagas, rozaduras o burbujas de agua en los pies, son una molestia muy común y, cuando aparecen, pueden hacer que algo tan simple como caminar se vuelva incómodo o doloroso. Suelen salir tras una caminata larga, al estrenar calzado o cuando el pie roza de forma repetida con el zapato.
Si te preguntas cómo curar ampollas en los pies sin empeorarlas, aquí te lo explicamos de forma clara y fácil.

 

Ampollas en los pies
Ampollas en los pies

¿Por qué aparecen las ampollas en los pies?

Las ampollas se forman como un mecanismo de defensa de la piel frente al roce, la presión o la humedad excesiva. Cuando una zona del pie sufre fricción constante, el cuerpo crea una pequeña bolsa de líquido entre capas de la piel para proteger los tejidos más profundos.

Esto ocurre con más frecuencia en el talón, los dedos o la planta del pie (donde cada paso ejerce presión directa).

Tipos de ampollas en los pies

No todas las ampollas son iguales, existen diferentes tipos como:.

  1. Ampollas por rozadura: son las más habituales. Aparecen por un zapato nuevo o mal ajustado y suelen mejorar cuando se elimina el roce.
  2. Ampollas en la planta del pie: resultan más dolorosas porque soportan el peso del cuerpo al caminar. Su curación suele ser más lenta.
  3. Ampollas con sangre: indican una fricción más intensa. Aunque impresionan, deben tratarse con el mismo cuidado, evitando manipularlas.
  4. Ampollas abiertas: cuando la piel se rompe, el riesgo de infección aumenta y requieren más atención.

¿Cómo curar ampollas en los pies paso a paso?

Si la ampolla está cerrada y no duele en exceso, lo mejor es protegerla y dejar que cicatrice sola:

  1. Lava el pie con agua y jabón suave.
  2. Sécalo bien, sin frotar.
  3. Cubre la zona con un apósito específico para ampollas o una gasa para reducir el roce.
  4. Mantén el pie seco y, si puedes, cambia de calzado.

Pincharla no suele ser buena idea: la piel que la cubre actúa como una barrera natural frente a infecciones.

¿Y si la ampolla ya está abierta?

Cuando la ampolla se rompe, conviene extremar el cuidado:

  1. Limpia la zona con suavidad.
  2. Aplica un antiséptico.
  3. Cubre con un apósito limpio y transpirable.

Observa cómo evoluciona. Si notas más dolor, enrojecimiento o secreción, es mejor no esperar y acudir a un profesional. 

Errores frecuentes al tratar ampollas

Algunas acciones muy comunes pueden retrasar la curación:

  • Arrancar la piel de la ampolla.
  • Seguir usando el mismo calzado que la provocó.
  • Pincharla sin desinfectar correctamente.
  • Ignorar una ampolla dolorosa en la planta del pie pensando que “ya se pasará”.

¿Cuándo acudir a un profesional?

Si la ampolla te impide caminar, duele cada vez más, se infecta, aparece de forma repetida en el mismo punto o la tiene otra persona y no puedes tratarla tú, lo más recomendable es que la valore un profesional.

Y si tienes diabetes o problemas circulatorios, no deberías tratar ampollas por tu cuenta.

En FisioReact contamos con podología a domicilio, para tratar ampollas, rozaduras y otras lesiones del pie de forma segura y sin desplazamientos. Si una ampolla te está limitando, puedes reservar directamente y dejarlo en manos de un profesional.

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